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7. Entorno Macroeconómico

UEM

La zona euro mantuvo el ritmo de crecimiento del año anterior y cerró 2016 con un avance del 1,8%. La tasa de desempleo en la región se situó por debajo del 10% por primera vez desde 2009, dato que muestra la paulatina mejora del mercado laboral europeo. Por otro lado, se vio un repunte de la inflación hasta niveles superiores al 1%, impulsado por la recuperación de los precios de la energía y por los efectos de la política monetaria expansiva del BCE.  

En cuanto al análisis por países, la recuperación de los países de la periferia sigue liderando el crecimiento de la zona euro. En concreto, Irlanda y España, con avances del 7,2% y del 3%, respectivamente, fueron los mayores contribuidores al crecimiento económico del conjunto europeo. Por el lado contrario, si bien las principales economías de la zona euro cerraron el año en positivo, Francia e Italia se mantuvieron a la cola del crecimiento con avances del 1%. Únicamente la economía griega se sitúa en negativo y no recupera la senda del crecimiento, a pesar de las reformas instauradas en 2015, y cierra con un retroceso del PIB del -1,1%.

A nivel geopolítico, 2016 estuvo marcado por los inesperados resultados en los distintos referéndums. El primero se produjo en junio con el voto por la salida de la Unión Europea por parte de Reino Unido, el conocido Brexit. Este resultado conllevó el relevo de David Cameron por Theresa May y la preparación de la negociación de la ruptura con la UE. El segundo referéndum se vivió en diciembre en Italia con el voto en contra de la reforma constitucional propuesta por el primer ministro Renzi, que, tras este resultado, cedió su lugar a Gentiloni.

 

ESPAÑA

Durante 2016, la actividad económica en España volvió a experimentar un sólido crecimiento al finalizar el año con un avance del PIB idéntico al de 2015, un 3,2%. Este dato volvió a ser remarcable al producirse en un entorno de reducido crecimiento en las principales economías desarrolladas y volvió a situarse muy por encima del promedio de países de la zona euro. La demanda interna continuó ejerciendo como motor de crecimiento, apoyada por una continua mejora en la creación de empleo, la accesibilidad y asequibilidad del crédito tanto a empresas como a particulares y unos niveles de inflación controlados. En el plano político, el candidato del PP Mariano Rajoy, tras más de 10 meses como presidente en funciones, fue reelegido e investido como presidente del Gobierno tras la abstención de la oposición.  

Los desajustes internos continuaron mostrando mejoras significativas durante el periodo. Así, la competitividad mantuvo su progreso impulsada por una fuerte reducción en los costes laborales, hecho que consolidó el buen desempeño del sector exportador con un crecimiento del 1,7% respecto al año anterior. Este crecimiento de las exportaciones y la caída de un 0,4% de las importaciones posibilitaron una reducción del déficit comercial. 

Durante 2016 y por tercer año consecutivo, se redujo el desempleo y se volvieron a crear puestos de trabajo. Concretamente, según datos de la EPA, el número de desempleados descendió en más de 500.000 personas, mientras que se crearon más de 400.000 puestos de trabajo para finalizar con una tasa de paro del 18,6%, 2,5 puntos porcentuales menos que en 2015. Como notas discordantes, la calidad en la generación continuó siendo débil, con un elevado porcentaje a tiempo parcial y con una tasa elevada de larga duración, además de mantenerse dentro de los países con peor dato dentro de la Unión Europea. 

Por último, el mercado inmobiliario consolidó su recuperación gracias al aumento de las ventas de viviendas y a la disminución de los inventarios, uno de los principales inconvenientes que impedía una completa recuperación del sector. La mayor actividad en el sector se trasladó a una recuperación de los precios de la vivienda.  

 

EE.UU.

La economía norteamericana mantuvo su ritmo de crecimiento económico por séptimo año consecutivo, registrando un incremento del PIB del 1,6%. El mercado laboral continúa impulsando la actividad económica con una tasa de desempleo que cierra en el 4,7% y una tasa de participación cercana al 63%. Por otro lado, tanto el consumo minorista como los datos de actividad empresariales siguen progresando positivamente y las diferentes encuestas de confianza se sitúan en máximos. En cuanto a la evolución de los precios del consumo, el IPC se situó a final de 2016 en el 2,1%. 

La Reserva Federal mantuvo durante el año el equilibrio en términos de política monetaria con el objetivo de no descarrilar la senda expansionista. Con todos los datos de crecimiento, inflación y riesgos globales sobre la mesa, la FED decidió subir tipos en su última reunión del año, 25 P.B. elevando el rango hasta el 0,50% – 0,75%, dando continuidad a la primera subida de tipos vista en 2015. A buen seguro, esta subida no será un caso aislado, ya que el mercado descuenta en hasta tres subidas adicionales las actuaciones para el 2017.

A nivel político, contra todo pronóstico y fruto del descontento popular frente a la clase política establecida, el magnate inmobiliario Donald Trump fue elegido como el 45º presidente de los EE.UU., venciendo a la candidata demócrata Hillary Clinton.

 

ECONOMÍAS EMERGENTES

Durante 2016, las economías emergentes volvieron a experimentar un crecimiento por debajo de su potencial al finalizar con un avance del PIB del 4,1%, igualando así el obtenido durante 2015. De nuevo, el foco volvió a ser la evolución de los precios de las materias primas, dado el elevado peso de este sector en las exportaciones de muchos países emergentes. Tras un período de fuertes caídas, los precios de las materias primas se recuperaron durante el primer trimestre del año para, posteriormente, finalizar el año con elevadas revalorizaciones. Aunque varios fueron los desencadenantes, el principal denominador común fue el ajuste de los desequilibrios entre oferta y demanda. En el caso particular del petróleo, el acuerdo para coludir en precios por parte de los principales países productores del petróleo (OPEP), liderados por Arabia Saudí y apoyados por Rusia, ayudó a contribuir a la estabilización. 

China mantuvo su transición económica hacia un modelo de crecimiento más basado en el consumo de bienes y servicios. Tras finalizar con un crecimiento del 6,7% frente al 6,9% del año anterior, el gigante asiático fue capaz de cumplir con las expectativas del gobierno en materia económica gracias a unas políticas expansivas tanto monetarias como fiscales. Esta estabilidad económica, unida a la implementación de medidas de control de capitales, le permitió mitigar las dudas sobre la sostenibilidad en su nuevo modelo económico y las implicaciones sobre sus reservas de divisas, generando mayor confianza tanto en el país como en la economía mundial. Sin embargo, los retos en el largo plazo se mantienen y el actual proceso hacia el cambio de modelo de crecimiento seguirá causando momentos de incertidumbre para la economía china y mundial. 

Los países latinoamericanos experimentaron un año difícil tras un retroceso de su actividad del 1% frente al mínimo avance del 0,1% del año anterior. A pesar de observarse indicadores que apuntan a una recuperación de la actividad, la economía brasileña continúa siendo la de peor evolución, con una caída de su PIB del 3,6%. Por su parte, Méjico, que finalizó 2016 con una expansión de su PIB del 2,3%, por el momento no ha dado visos de desaceleración a pesar de la elección de Donald Trump como nuevo presidente de los EE.UU. El consenso de analistas preveía una desaceleración económica dada su agresiva retórica en contra del libre comercio, con especial énfasis en los puntos incluidos dentro del tratado NAFTA que benefician al comercio intrarregional entre EE.UU. y Méjico, si bien los efectos de las políticas y los nuevos acuerdos están todavía por verse.

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