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7.2 Sistema financiero Español

7.2.1 Sistema financiero europeo. Marco regulatorio

En 2016, las entidades de crédito de la zona del euro arrojaron beneficios estables, pero reducidos. Al mismo tiempo, sus riesgos y desafíos apenas variaron con respecto a 2015. El principal reto residió en las dudas sobre la sostenibilidad de los modelos de negocio y la rentabilidad de las entidades de crédito. Otros retos importantes fueron los elevados niveles de préstamos dudosos (NPL, en sus siglas en inglés) de algunas entidades y las incertidumbres geopolíticas, como el impacto del Brexit a medio y a largo plazo.

Dentro del marco regulatorio, el MUS (Mecanismo Único de Supervisión) se encarga de establecer las áreas en las que se pondrá el foco de la supervisión en un año determinado. Se basa en una evaluación de los principales riesgos a los que se enfrentan las entidades supervisadas, teniendo en cuenta los acontecimientos más recientes del panorama económico, regulatorio y supervisor. 

La principal herramienta del MUS es el Proceso de Revisión y Evaluación Supervisora (PRES). Como consecuencia del mismo, los requerimientos de capital de las entidades de crédito se ajustaron más específicamente a sus perfiles de riesgo individuales. En conjunto, las exigencias de capital resultantes del PRES de 2016 se mantuvieron prácticamente estables. En 2016, la supervisión bancaria europea avanzó notablemente en el tratamiento de los NPL. 

La finalización de la revisión de Basilea III y la determinación de objetivos en relación con el requerimiento mínimo de fondos propios y pasivos admisibles (MREL, Minimum Required Elegible Liabilities) reducirán la incertidumbre regulatoria y dotarán de mayor estabilidad al entorno en el que operan las entidades de crédito. Entretanto, las entidades también se están preparando para la aplicación de la NIIF 9 (Normas Internacionales de Información Financiera), que entrará en vigor a principios de 2018 y que pone el foco de atención en un nuevo modelo de deterioro y de cálculo de pérdidas crediticias esperadas. 

En 2016, la supervisión bancaria del BCE sometió a las entidades de crédito de la zona euro a las pruebas de resistencia de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, en sus siglas en inglés). Las pruebas de resistencia se llevaron a cabo en 37 entidades significativas (que conjuntamente representaban alrededor del 70 % de los activos bancarios sujetos a la supervisión bancaria europea). Los resultados de las pruebas de resistencia mostraron que:

  • El sistema bancario puede resistir el impacto de tensiones incluso más severas que las simuladas en la evaluación global de 2014 y mantener al mismo tiempo, en promedio, el mismo nivel de capital después de las tensiones.
  • Los factores más relevantes causantes de la diferencia entre el resultado de la prueba de resistencia en el escenario base y en el adverso fueron un aumento de las pérdidas por insolvencias crediticias, una reducción del margen de intermediación y un incremento de las pérdidas por revaluación de las posiciones de riesgo de mercado.
  • En las entidades de crédito con menor calidad crediticia y unas ratios de NPL más elevadas, el impacto de las tensiones en las pérdidas por insolvencias crediticias y en el margen de intermediación es, en promedio, más negativo, lo que pone de manifiesto la importancia de reducir las elevadas ratios de NPL.

 Prioridades de supervisión para 2016 y 2017. Fuente: Banco Central Europeo

7.2.2 Evolución del negocio del sistema financiero

Se observa una estabilidad en el monto total de la financiación minorista, cerrando el año prácticamente plano en relación con 2015. En cuanto a la composición de las masas de pasivo, se sigue produciendo un trasvase desde los depósitos a plazo (-21% en 2016) hacia las cuentas a la vista/ahorro (+16,3% en 2016). Los tipos de interés a corto plazo han continuado moviéndose en terreno negativo, por lo que las entidades han tenido que adaptar el coste del pasivo a este entorno. La cada vez menor diferencia entre los tipos de depósitos y los tipos de las cuentas corrientes sigue provocando que el ahorrador no quiera renunciar a la disponibilidad inmediata del dinero que ofrecen las cuentas corrientes. 

La financiación mayorista se reduce algo más del 9% respecto a 2015. Las entidades han aprovechado las últimas subastas de liquidez del BCE a 4 años (T-LTRO2) con coste de hasta el -0,40% en función de las ratios de concesión de nuevo crédito no hipotecario al sector privado, con el objetivo de diversificar las fuentes de financiación a plazo en lugar de emisiones de deuda en los mercados de capitales. 

El balance total, en base agregada, del conjunto de entidades de crédito y establecimientos financieros de crédito fue de 2.646 miles de millones de euros a cierre de 2016. En dicho año, se ha experimentado una contracción del 4,1% a causa, fundamentalmente, de la reducción de las carteras de renta fija (-12% interanual), en la medida que las entidades han ido deshaciendo posiciones para generar plusvalía que complementaran el negocio tradicional, y de la caída de las carteras crediticias (-2,76% interanual).

En cuanto al crédito, sigue el descenso de la concesión a las administraciones públicas y, en mayor medida, la caída del crédito al sector privado residente (-3,84%) en todos los segmentos salvo en consumo (+5,0% a cierre de año) a causa de la continuación del proceso de desapalancamiento del sector financiero. Por otro lado, la nueva concesión sigue creciendo, pero en menor medida que los vencimientos, lo que provoca un nuevo ejercicio con caídas netas de las carteras crediticias. 

La siguiente tabla recoge la descomposición de la actividad crediticia al sector privado por segmentos (2012-2016)

 

En relación con la nueva concesión de crédito, hemos asistido a un freno en la caída de precios en 2016: en vivienda, leve descenso de 6 puntos básicos para estabilizarse en un tipo medio de hipoteca del 2% con una tendencia al alza a la contratación de financiación a tipo fijo; y en pymes, la reducción es algo más pronunciada (unos 54 puntos básicos) debido a la elevada competencia, observándose menor distancia en precios en función del tamaño de la empresa.

En lo referente a la calidad del crédito, volvemos a cerrar el ejercicio con un retroceso de dos dígitos en los saldos de dudosos (-13,4%) y una tasa de mora del 9,11%, 109 puntos básicos inferior a la tasa de diciembre de 2015 y lejos ya del máximo alcanzado en 2013. En cuanto a la descomposición, se observa una tendencia a la baja de la mora en todos los sectores, siendo los relacionados con actividades cíclicas, como puede ser la construcción, los que mejor evolución están mostrando trimestre tras trimestre.

RESULTADOS DEL NEGOCIO Y POSICIÓN DE CAPITAL

El sector registra un beneficio neto de 6.089 millones de euros en 2015, un 34% menos que el año anterior, debido, principalmente, a la caída de los ingresos de productos financieros en un sector muy vinculado a los tipos de interés de corto plazo. En 2016, por primera vez, el euríbor a 12 meses entró en terreno negativo y permaneció a niveles inferiores a cero el resto del año.

Como consecuencia, el margen de intereses cae un 8% en tasa interanual, disminuyendo de nuevo más los ingresos financieros (7.200 millones de euros) que los costes financieros (5.100 millones de euros), que tienen un mínimo recorrido de repreciación al estar ya muy cercanos al 0%.

El margen bruto, a su vez, desciende alrededor de 1.000 millones de euros mermado, principalmente, por la caída del ROF (Resultado Operaciones Financieras), que disminuye un 6,21%. Esta partida no encuentra una contraprestación por parte de una mejora de las comisiones netas que cierran el ejercicio prácticamente planas (-178 millones de euros), destacando en positivo la aportación de los productos de fuera de balance.

Los gastos de explotación aumentan, pese a los ajustes de capacidad y cambios estructurales, con el cierre de 2.280 oficinas a lo largo de 2016, terminando el ejercicio con un stock total de 28.959. En sentido contrario, pesan el incremento de costes asociado a la implantación digital y la continua carga regulatoria, entre otros.

Las pérdidas por deterioro de activo y otras provisiones cargan en absoluto la misma cifra que en 2015, por lo que no hay una mejora adicional en relación con el coste del riesgo.

Con todo, el ROE agregado del sector experimenta un descenso hasta el 2,8%. En términos de solvencia, la ratio CET 1 del sistema bancario español se ha mantenido estable durante el ejercicio 2016, situándose a junio de 2016 en el 12,4%, aunque todavía se encuentra lejos de la media europea, que se sitúa en el 13,2%.

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